|
|
30 de Marzo, 2007
Publicado el
30 de Marzo, 2007, 13:45
|
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20070325/rioja/crear-analfabetos-religiosos-bueno_20070325.html
AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA, PROFESOR DE FILOSOFÍA DEL DERECHO, MORAL Y POLÍTICA
«La LOE va a crear analfabetos religiosos y eso no es bueno»
Moratalla analizó los entresijos de la nueva ley de la enseñanza y la materia 'Educación para la Ciudadanía' en una conferencia pronunciada en Logroño
MARÍA CARO/LOGROÑO
Agustín Domingo Moratalla es profesor de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universidad de Valencia. El pasado jueves pronunció en Logroño la conferencia '¿Educar ciudadanos o educar personas?, en la que abordó las consecuencias de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Educación (LOE) y de la nueva asignatura 'Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos', en particular.
-¿Qué hay de novedoso en esa Ley? -A diferencia de las anteriores, lo que se ha presentado a la opinión pública como 'la gran novedad' es el olvidarnos de la transversalidad de los valores en el programa formativo. En su lugar, presenta el imperativo de la 'Educación para la Ciudadanía' para todo el currículum. Responde a la necesidad de educar en valores, pero de una forma en la que no se disuelva o diluya en el resto de materias, sino concentrada en una asignatura que abarque Primaria, Secundaria y Bachillerato. -¿Cuáles cree que son los motivos de su creación? -El Partido Socialista ha desarrollado 'Educación para la Ciudadanía' y, en general, esta reforma de la enseñanza para despistar a la comunidad educativa. Fue una de las primeras medidas del Gobierno socialista, junto al retorno de los soldados de Irak, y supone la desaparición de la LOCE (Ley Orgánica de Calidad Educativa, aprobada por el anterior Ejecutivo, del Partido Popular).
Poco consenso
-¿Contó con el apoyo de la comunidad educativa? -Este partido no tiene autoridad moral para pedir consenso educativo porque no estuvo interesado en ello. Primero, propuso un documento que se llamaba 'Propuestas para el debate', donde no estableció las reglas del juego por las cuales la comunidad educativa tenía que participar y, segundo, porque la LOE, que se está poniendo en marcha y entrará en funcionamiento el año que viene, es la ley educativa que menos consenso parlamentario tiene. -En concreto. -Tan sólo fue respaldada por el 55%del Parlamento. Ninguna ley educativa, ni siquiera la LOCE ni su predecesora, la LOGSE, tuvieron tan poco apoyo. Además, esta norma no resuelve el problema del fracaso escolar, le da la espalda al esfuerzo y se desentiende de las tradiciones morales, así como de la formación humanista integral. Considera que las tradiciones religiosas tienen que quedarse fuera de la escuela y no dentro de ella.
-¿Cómo afectará a las aulas? -Cualquier cuestión religiosa, se va a tratar fuera de la escuela y no dentro. Es una ley que va a crear analfabetos religiosos y no es bueno que los ciudadanos del futuro lo sean. -La nueva asignatura, ¿sustituye a otras como Ética y Religión? -'Educación para la Ciudadanía' va a compartir espacio educativo y área con Filosofía en Bachillerato y con Ética en cuarto de Secundaria y en Primaria, pero no será una alternativa a Religión o Ética. La formación religiosa con esta ley laicista queda fuera del sistema educativo. La enseñanza religiosa va a ser de obligada oferta de los centros, pero no será obligatoria, como era antes. -¿Cuál es su opinión? -Tanto la Ética como la Filosofía, que eran obligatorias en primero y en segundo de Bachillerato, tendrán que compartir espacio con esta nueva asignatura. Desde mi opinión personal, en realidad, esto significa un detrimento de la formación filosófica y un incremento del aprendizaje jurídico o administrativo. Nuestros alumnos conocerán probablemente mejor las leyes, pero desconocerán el sentido de las mismas. -A su juicio, ¿cuáles son las carencias de esta asignatura? -La LOE no deja claro si es una materia o un espacio de reflexión. 'Educación para la Ciudadanía' es mucho más que una asignatura y que un área. En el preámbulo de la Ley aparece como un espacio de reflexión, que tiene que orientar, no sólo una materia concreta, sino todo el currículum. Su planteamiento olvida la reflexión sobre el bien, los valores, los humanismos, el problema de la verdad y se concentra fundamentalmente en el Derecho y en el sentido de las leyes, pero tal y como las interpretan los políticos, no las distintas tradiciones morales. -¿A qué se refiere? -Yo soy crítico con 'Educación para la Ciudadanía' porque supone un olvido de las razones morales por las cuales hay que ser ciudadanos. La LOE olvida la dimensión estructuralmente moral del ser humano y reduce la vida de la persona al ejercicio de la ciudadanía, que es necesaria, pero insuficiente. -¿Quiénes han elegido sus contenidos? -Esta asignatura se ha sometido a un proceso de negociación. Yo no creo que la mejor manera de crear una asignatura sea negociar con las partes implicadas. Si a los amantes de los 'sudokus', por ejemplo, se les consultara si los programas educativos de Matemáticas deberían incluirlos, los chavales optarían, sin ningún genero de dudas, por ellos antes que por las formas polinómicas más complicadas.
|
Nombre: Agustín D. Moratalla.
Ocupación: profesor de Filosofía del Derecho, Moral y Ética.
Conferencia: '¿Educar ciudadanos o educar personas?'.
Temas: fines y medios de la educación, la LOE, la nueva materia 'Educación para la ciudadanía', valores democráticos y ética cívica.
Autor: ha escrito el libro 'Ciudadanía, religión y educación moral'.
|
|
|
Publicado el
30 de Marzo, 2007, 13:43
|
Domingo, 18 de marzo de 2007
La República
¡Que vivan las humanidades!
Luis Jaime Cisneros
Nos viene ocurriendo desde que éramos muchachos. A medida que se ha ido deteriorando nuestra facultad crítica, la verdad ha comenzado a sufrir derrota tras derrota. Lo grave de este deterioro, antes que un fenómeno del inesperado mundo vulgar, es un "defecto orgánico de quienes producen conocimiento". Ya lo había advertido Huizinga setenta años atrás: "Junto a este fenómeno de decadencia, hay además otro que podríamos llamar corrupción de la función asignada a la ciencia, o abuso de la ciencia como medio" (Entre las sombras del mañana, 1936,79). Ciertamente, la ciencia ha progresado en forma extraordinaria: su valor como conocimiento está en la cúspide. Y qué decir de su aplicación: nuestra sociedad de consumo lo comprueba diariamente. Pero ya no nos rinde como ayer en el campo de la educación. Su valor pedagógico está realmente por los suelos. En ese aspecto, no sería errado admitir que estamos atrasados, como si nos hubiésemos quedado en el siglo XVIII.
Uno de lo s campos más afectados parecería ser el de las Humanidades. Por lo menos, hay muchos que lo creen. Lo que ocurre es que en su formación ideológica y su expresión las humanidades suelen moverse, de preferencia, "en esferas que comprenden juntos lo estético y lo sensible". Y desde los días sombríos de Hiroshima, hay quienes en varias lenguas se resisten a creer en la fuerza del espíritu. Pero (y vuelvo al amparo de Huizinga) "sigue siendo el espíritu el que se mueve en el mundo de lo inteligible". No solamente hay que aprender a buscar la verdad. Hay que saber, llegados a ella, sentir que la verdad fue siempre el ideal. Y esa es la tarea esencial de la formación humanista.
El campo de las humanidades (verdad heredada del mundo grecolatino) es más amplio de lo que muchos sospechan: no está circunscrito a lo estético y lo sensible. Incluye a la biología y a la física. Comprende a las ciencias matemáticas. Euclides y Aristóteles pertenecen a este mundo. Cuando hoy hablamos de humanidades, estamos mencionando a Einstein, a Heinsenberg y a Bohr. Freud es tan legítimo de ese mundo, como Picasso y Proust. Una Facultad de Ciencias Humanas acoge a especialistas de varias disciplinas hermanadas por la consentida fe en la verdad del conocimiento. Sin una base firme en humanidades, no hay manera de especializarse. Esta sigue siendo una batalla del mundo intelectual. Y en algunos países, es una franca batalla del mundo universitario. Por eso en muchas universidades hallamos los Estudios Generales, que constituyen la obligada puerta de entrada para un mundo de especialización científica.
Cuando nos decidimos a analizar las causas por las que nuestro sistema escolar está en crisis, se suscitan reclamos, acusaciones, protestas que a nada conducen y nada solucionan. Vamos a hacer frente a la realidad: esa es la tarea esencial. Hay quienes defienden lo que se conoce como una educación tradicional, y hay, frente a ellos, quienes defienden la innovación. El siglo XX ha sido ciertamente el siglo de los grandes contrastes: el más profundo ha sido la ruptura de la tradición y el surgimiento de lo que alguien ha llamado "creaciones inéditas". Si eso ha sido válido y digno de celebrarse en varios campos, en el pedagógico ha resultado, acá y allá, necesitado de reflexión y crítica.
Los norteamericanos tuvieron su experiencia con los trabajos de Dewey. Los franceses escucharon varias llamadas de atención. No podemos ignorar que a la educación cabe transmitir "un patrimonio, una herencia, un conjunto de saberes constituidos" que el alumno debe aprender a respetar (Luc Ferry). Ese es el primer deber de la escuela. Lengua y civilización llaman los franceses a esta perspectiva. Y también la escuela debe ayudar a que los alumnos aprendan a crear y a inventar. Por lo pronto, deben descubrirse ‘creadores’ y comprobar que pueden inventar y crear en las lenguas: descubrirse en trance poético brinda seguridad en sí mismo y robustece la tradición. Claro se está: los que terminan sus estudios secundarios habrán descubierto también el servicio (y el poder) que brinda la ideología. Y es necesario que eso ocurra y que el maestro aproveche para ayudar al alumno a descubrir el valor de la verdad y la justicia, de la verdad y el error. Y ese es el instante en que debe la escuela reforzar el mundo espiritual y el mundo de los valores.
|
|
Publicado el
30 de Marzo, 2007, 13:42
|
En más de una ocasión ha dicho que la filosofía no resuelve problemas, sino a lo más promueve ideas, ¿cuál cree que debe ser el papel de ésta en el mundo actual? La filosofía obviamente tiene la tentación siempre de dar respuestas definitivas. El yo le digo la verdad. Pero probablemente esto no sea así. El punto es que la gente tiene que conocer muchas opiniones y tener más instrumentos para buscar por su propia cabeza. Por ejemplo, es interesante conocer la historia de la filosofía para ver que existen diferentes y variadas posiciones, y que no hay una verdad absoluta ni definitiva. Todo es cuestión de individuos, de personas que interpretan. A mí me parece que en esta sociedad democrática la filosofía tiene una gran importancia para movilizar las ideas, no voy a decir desestructurar, pero sí para hacer más líquido lo que parece sólido, monolítico. Por eso yo creo que nuestro trabajo de filósofos no es totalmente inútil. Siempre cuando me preguntan por qué el estado debe pagar a los filósofos en las universidades, yo me justifico diciendo que de alguna manera ayudo un poco al discurso intersubjetivo, a la reflexión crítica sobre las ideologías, sobre las ideas que circulan, sobre las visiones del mundo, etcétera.
Fuente: Extraído de “El filósofo de las medias verdades” Gianni Vattimo, el filósofo de la postmodernidad en Lima. Dominical El Comercio, 25-02-07,
|
|
|