Didáctica de la Filosofía

Publicado el 12 de Diciembre, 2005, 17:31

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MILENIO VERACRUZ / XALAPA   Jueves 8-diciembre. Actualización 03:24 Hrs.

Recibe Fernando Savater el Doctorado Honoris Causa por la UV
 8-diciembre-05

Para Fernando Savater la democracia es defectuosa porque "somos malos políticos"; sentienció asimismo que mientras haya pobreza e ignorancia, ésta no se podrá lograr.



 
El filósofo Fernando Savater recibió el doctorado. Foto: Saúl Ramírez/Fotojarocha  
El filósofo y escritor español Fernando Savater recibió en Xalapa el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana. Savater sentenció que mientras haya pobreza e ignorancia no podrá llegarse a la democracia, y agregó que lo peor que le puede suceder a un proceso democrático es "la pereza política".

De manos del gobernador Fidel Herrera Beltrán, Fernando Savater recibió en México el Doctorado Honoris Causa en reconocimiento a su trayectoria y contribución al pensamiento universal y sus reflexiones claras y comprometidas con el desarrollo de la sociedad, a lo que refirió: "Para mí es un momento de emoción y agradecimiento recibir esta distinción en este país; desde hace 30 años me afilié a México, a su gente, a sus centros de estudio; he bebido mucho y amado también. Aunque he recibido doctorados en otros países, para mí tiene gran significado que me lo otorguen en este país, me considero uno de los suyos ".

El autor de Ética para Amador y La tarea del Héroe expresó que si la clase política es mala, "los gobernados son peores, ya que éstos mandaron a sus gobernantes a que los gobiernen", a lo que refirió como "los males de los demócratas. Cuando se habla de los políticos como una casta o raza exterior que desciende desde los cielos para torturar a la humanidad, nos olvidamos que éstos mandan porque nosotros los hemos mandado a mandar; son nuestros mandados, si ellos son malos, peores seremos nosotros si no les revocamos y sustituímos por personas mejores. La democracia es defectuosa porque somos malos políticos", opinó el filósofo español.

A su juicio, es necesario salir de la miseria y de la ignorancia para merecer mejores políticos: "La pobreza excluye a la democracia y ésta tiene defectos porque depende de las personas que la llevan a la práctica; cuando se habla de los males de la democracia habría que hablar de los males de los demócratas; nosotros somos los que tenemos que utilizar el instrumento, ya que todos somos políticos".

El filósofo español refirió que la educación es la clave para remediar los problemas sociales, y para esto hay que educar a las sociedades.

Savater platicó que ha encontrado su principal función en la vida: ser maestro: "Yo entiendo muy bien a la ignorancia, ya que la tengo en gran medida; los grandes sabios son muy malos profesores porque no entienden por qué los demás no saben; consideran la ignoracia de los otros como una provocación, una postura de mala fe, de insulto, por lo que se impacientan. Yo comprendo que la gente no sepa, por qué yo no sé la mayoría de las cosas y las que sé, encuentro el camino para acercarlas a las personas".

El rector Raúl Arias Lovillo, expuso que la democracia no debe ser una superestructura, sino una creación popular. Y citando a Octavio Paz dijo que ésta se inventó dos veces: en Grecia y en Occidente. "Decir occidente nos remite a los orígenes de una realidad cargada de explotación, opresión, sojuzgamiento, avasallamiento, desigualdad e injusticia".

Dijo que sin democracia no hay cambios, por lo que hay que defenderla, y de Fernando Savater comentó: "Ha sido un defensor radical e inteligente de la democracia como forma de vida social, ante un campo minado por el franquismo y las fantasías de nacionalismos fanáticos e intolerantes".

Filósofo y escritor español. Nació en San Sebastián en 1947 y desde muy temprana edad manifestó su inquietud en el ámbito de las letras y el pensamiento, hasta el punto de conmocionar el panorama filosófico de su país al publicar en 1972, Nihilismo y acción y La filosofía tachada. En estos ensayos, que nada tenían de juveniles, se manifestaba ya, influido por Friedrich Nietzsche y E. M. Cioran, su empeño por innovar los modos en que discurría la reflexión en España, obsesión a la que ha sido fiel a lo largo de la incesante actividad periodística, teórica, pedagógica y literaria que desarrolla desde entonces.

Al compaginar con ingenio, acierto e ironía crítica, filosofía y escritura, Savater ha cultivado diversas pasiones que articulan sus compromisos intelectuales y su evolución como pensador. En primer término, lo que le costó un periodo de exilio voluntario en Francia en los últimos años del régimen de Franco, situado en un antiautoritarismo radical, muy próximo a las tesis anarquistas; acto seguido, alternando sus preocupaciones críticas y estéticas con las políticas, lo que descubrió su faceta como cinéfilo y mitómano ilustrado que, descreyendo de géneros y fórmulas convencionales, reivindicaba el placer como alternativa emancipatoria frente a una modernidad asfixiada por la razón. Más tarde, al conjugar sus inquietudes éticas con la elaboración de una teoría liberadora y crítica de la cultura y la política, polemizó con dureza con el filósofo Javier Sádaba, a propósito de los conflictos del independentismo vasco en particular y, en un orden más amplio, del poderoso renacer del nacionalismo y las doctrinas xenófobas, neofascistas y racistas en el mundo.

SUS OBRAS

En 1973 apareció Apología del sofista, título al que siguieron Apóstatas razonables (1976), Conocer Nietzsche y su obra (1977), Panfleto contra el Todo (1978), Humanismo penitente (1980) y la obra con la que conseguiría el Premio Nacional de Ensayo de 1981, La tarea del héroe. Este ensayo reflejaría el acusado interés de Fernando Savater por desentrañar la ética de sus engañosos vínculos con la moral y convertirla en una empresa creativa abierta, con autonomía propia, propósito que se decantó asimismo en el ámbito de la ficción literaria. En aquellos años publicó novelas como Caronte aguarda (1981), Diario de Job (1983) y en homenaje a Robert Louis Stevenson, El dialecto de la vida (1985); estrenó textos dramáticos como Último desembarco (1987), Catón. Un republicano contra César (1989), así como ensayos de manifiesta intención divulgadora: Invitación a la ética (1982), El contenido de la felicidad (1986), Ética para Amador (1991) y, en consonancia con la exitosa línea del anterior, un atípico bestseller en diversos países europeos, Política para Amador (1992). Polifacético, incisivo y heterodoxo, Savater es profesor en la facultad de filosofía de las Universidades de Madrid y Euskadi, tarea que compagina con su tarea como conferenciante, articulista asiduo en el diario El País y director de la revista Claves, verdadero foco de debate intelectual y filosófico.